Por José López Martínez, Concejal Portavoz de M.C.

Para la tarde del jueves 26 de julio se convocó por parte de COEC y Cámara de Comercio, sin publicidad y casi con nocturnidad y alevosía, una presentación donde el Secretario General del Ferrmed, Sr. Joan Amorós, quiso cumplimentar a los pocos cartageneros que hemos seguido con inquietud el desarrollo de este proyecto desde sus inicios. La inquietud de la que les hablo es la que produce la reiteración en la pérdida de su ejecución de proyectos e infraestructuras nacidos y/o pensados para nuestra Comarca y que no se materializarán por haber sido abortados, y por tanto no natos, o desplazados hacia nuestra capital, solo por causa del increíble “magnetismo” de esta.

Asistieron al acto autoridades nacionales, regionales y comarcales, amén del ponente D. Joan que esta vez ejerció de mamporrero, siendo los sodomitas principales el Consejero de Obras Públicas, D. Antonio Sevilla y el ínclito Ángel Martínez, poseedor de todos los premios habidos y por haber de la murcianía, y salsa de muchos Consejos de Administración en los cuales ha dejado y aún deja su impronta, léase CAM y su cuenta de resultados o Autoridad Portuaria de Cartagena. Participaron los Presidentes de COEC y Cámara de Cartagena, poniendo la cama y las cortinas, pues el “calzamiento” se produjo en la sede cameral sin que a ninguno de los dos les llegara el rubor a las mejillas, que para eso hay que tener dignidad y vergüenza.

Nos contaron por tercera vez las bondades del FERRMED, asumidas y conocidas por todos los presentes, pues este es el tercer estudio que nos presentan, y como los silencios hablan mucho más que las palabras, cada vez que los ponentes evitaban pronunciar murcia dando rodeos desde Monforte a Almendricos, a los asistentes nos estallaban los oídos. Y es que desde el primer estudio justificativo de viabilidad del FERRMED que nos presentara en su día Mariano Rosique (y que le costó el cargo) hasta este tercero, existe una diferencia que destaca más que ninguna otra, en el primero no aparecía la palabra murcia y en el tercero casi no aparece la palabra Cartagena, si no es ligada a ramal.

En un país y en una región donde las duplicidades, los intereses bastados, la falta de sentido común y de respeto a las arcas públicas nos han llevado al desastre actual, intentar justificar que el futuro Ferrocarril del Mediterráneo tenga que ir de Alicante a Murcia para volver al trazado costero en Almería, con el incremento del costo de la obra y de tiempo en el recorrido, es un ejercicio posible pero absolutamente injustificable.

¿Que hay o habrá en murcia tan importante para reclamar el paso de este ferrocarril aun a sabiendas de que este trazado puede perjudicar a toda la región?, un ZAL o Zona de Almacenamiento Logístico, un futuro polo de atracción para empresas y un generador de empleo y riqueza importantísimo, que sin duda están gestando nuestros queridos hermanos capitalinos, para cuando la Comunidad Europea nos diga NO al Gorguel por los niveles de protección paisajística y medioambiental con el que está catalogada la zona. No faltarán grupos de ecologistas locales y regionales que presenten alegaciones al respecto, que disparar hacia propia puerta es cosa hecha en Cartagena y que mimetizarán culpas y culpables.

Ahí estarán ellos, nuestros hermanos murcianos, igual que estuvieron cuando se construyeron el Rosell y la Arrixaca, la autopista del Mediterráneo A7, el Parque Tecnológico de Cartagena ahora en Fuente Álamo, para volver a sustraer a Cartagena y Comarca lo que por simple lógica le corresponde. Suerte que tienen ellos, sus dirigentes y políticos hacen ruido, piden y exigen, mientras que nuestra alcaldesa está en Madrid a lo suyo o despejando los balones que le chuto y nuestros dirigentes empresariales miran en silencio como se calzan por enésima vez a Cartagena, en forma de sustracción de una obra pública que además tendría que haber sido púnica.

Al Sr. Amorós le digo, lleva usted tanto esfuerzo invertido en sacar adelante este proyecto, que la realización a cualquier precio se ha impuesto a la racionalidad del mismo. Debería dar un paso atrás y tomar un poco de perspectiva, pues no se entiende que en tan poco tiempo sea usted capaz de justificar dos opciones tan diferentes.

Cartagena pierde el tren, otra vez
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