Publicado en el diario La Verdad. 7/8/2013.

Desde Movimiento Ciudadano aplaudimos, y lo hicimos en el último Pleno del Ayuntamiento de Cartagena, la reclamación de IU sobre el reparto de los presupuestos tal cual sería si se contara con la figura de la Diputación Provincial, fagocitada por la Comunidad Autónoma, en tanto que la nuestra es uniprovincial. Aplaudimos sí, pero no entendemos esa especie de trastorno bipolar que sufre el compañero Cayetano Jaime Moltó, pues quiere y reclama las bondades de una Diputación Provincial, al mismo tiempo que rehúsa la figura jurídica de las provincias, tachándolas en muchos casos de arcaicas, residuales y anacrónicas, como si fueran solo recuerdo del franquismo y no del sistema departamental instaurado en Francia desde que alguien se leyó la Enciclopedia. Mire el compañero que quien quiere la col quiere las hojas de alrededor, y si bien en Utopía o en Waslala el factor humano nada tendría que ver en el equitativo reparto de bienes terrenos, pues todo en esos parajes es idílico y divino, la naturaleza humana tal cual se representa en el diario, es egoísta y mezquina, por lo que dejar al buen entendimiento de los administradores vecinos el peculio de mi casa, será siempre negativo para el administrado, en este caso lo es para Cartagena y por qué no decirlo, para las ciudades que nuestra capital entiende periféricas, es decir, todas las demás. Esto que cuento de IU, es trasladable al resto de formaciones políticas, eso sí, según me toque encima o debajo en el ciclo bipartidista del poder.

Así pues, podemos encontrar declaraciones del que fue Presidente de la Diputación de Granada, el socialista D. Antonio Martínez Caler donde afirma “Es imposible una descentralización a los ayuntamientos desde el estado y comunidades Autónomas, de la que se viene hablando lustros, por la cantidad y heterogeneidad  de los Ayuntamientos… por ello Las Diputaciones Provinciales son la clave del arco que sustenta el denominado Pacto Local. Por medio de las Diputaciones, las Comunidades Autónomas estarán en condiciones de concertar políticas con los Gobiernos Locales sin riesgo de asimetría y de paridad institucional”.

Uno de los principales pecados de nuestra Democracia es el entender que todo lo acaecido durante el pasado régimen es malo, y no es así, pues en muchos casos y con muchas cosas, no solo eran buenas, sino que además databan no del 39 en adelante o de el régimen dictatorial, y fueron aplicadas por éste bien por continuidad bien porque algún ministro con visión de futuro le metió un gol al dictador y le dio, aunque solo fuera de manera momentánea, un triunfo a esas generaciones y por ende al pueblo español.

Hoy, en medio de una crisis nacional que calificaríamos como esférica, donde las Comunidades Autónomas son elementos que separan más que nunca a unos españoles de otros en todos los aspectos, hoy que ya han pasado más de 30 años de autonomías, cada día somos más los que pensamos que las mismas sí son un elemento residual del error de una  joven democracia, que para hacerse mayor debe de de remediar extinguiéndolas.

José López

Un aplauso en el Pleno. Por José López, concejal de Movimiento Ciudadano
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